Baja autoestima: La dependencia de la validación externa a través de 'likes' y comentarios puede erosionar la autoestima de los jóvenes.
Falta de ocio alternativo: La ausencia de hobbies o intereses fuera del mundo digital limita el desarrollo de habilidades y pasiones en otros ámbitos.
Problemas familiares: Situaciones de estrés o conflicto en el hogar pueden empujar a los jóvenes hacia las redes y videojuegos como forma de escape.
Acceso ilimitado a la tecnología: Tener dispositivos personales sin restricciones fomenta un uso excesivo y potencialmente adictivo.
Presión social y grupal: La necesidad de sentirse parte de una comunidad o de no sentirse excluido puede llevar a un uso compulsivo de estas plataformas.