Disminuye la capacidad de atención y concentración. El alcohol y la abstinencia de nicotina alteran la función cognitiva, lo que se traduce en una menor habilidad para centrarse en estudios y tareas. Interfiere en el desarrollo de habilidades cognitivas.
La exposición a estas sustancias en edades tempranas puede impedir el desarrollo adecuado de habilidades esenciales para el aprendizaje.
Apatía. El alcohol afecta a los neurotransmisores que regulan la motivación, llevando a un desinterés generalizado hacia el estudio y otras actividades.
Aumento de tardanzas y absentismo. Esto repercute directamente en las calificaciones y en la posibilidad de seguir progresando académicamente.