Presión grupal para ‘encajar’. El miedo al rechazo lleva a muchos jóvenes a consumir alcohol y tabaco para integrarse en grupos sociales.
Fácil acceso a la compra de alcohol y tabaco. La disponibilidad de estas sustancias hace que sean una opción tentadora y accesible para los adolescentes.
Muy baja percepción de riesgo sobre los vapers y cachimbas. Muchos jóvenes (y sus familias) creen erróneamente que estas nuevas formas de fumar son seguras o menos nocivas.
Normalización social del consumo de alcohol: En muchas culturas y contextos sociales, beber alcohol es visto como algo cotidiano e inofensivo o incluso deseable, minimizando la percepción de sus peligros.
Se asocia a éxito, diversión y poder.
Usar el alcohol como desinhibidor social. Muchos jóvenes recurren al alcohol para superar la timidez o la ansiedad en situaciones sociales, dependiendo de esta sustancia para interactuar y ‘ligar’.