El consumo de alcohol, especialmente en atracón, impacta directamente en el desarrollo cognitivo del cerebro de menores, afectando áreas clave como la memoria, la atención y la toma de decisiones.
Problemas de salud física y mental. Incluyen desde enfermedades hepáticas hasta trastornos psicológicos y emocionales. Su consumo afecta integralmente.
Alteraciones en el comportamiento y desarrollo social. El alcohol facilita la aparición de conflictos, aislamiento y dificultades en la interacción social.