Información veraz y clara sobre los efectos reales del cannabis y otras drogas. Proporcionar a los jóvenes datos basados en la ciencia sobre cómo estas sustancias impactan negativamente su salud y desarrollo puede desincentivar su uso.
Más alternativas de ocio activo y saludable. Fomentar la participación en deportes, arte, música y otras actividades enriquecedoras reduce el atractivo del consumo de drogas y promueve un estilo de vida más saludable.
Desarrollo de habilidades sociales y gestión emocional. Enseñar a los adolescentes a manejar sus emociones y a desarrollar habilidades interpersonales saludables puede minimizar la necesidad de buscar sustancias como forma de alivio o escape.
Comunicación familiar sincera y asertiva. Un diálogo abierto y honesto dentro del hogar sobre los peligros del consumo de drogas fortalece las relaciones y establece una base de confianza y apoyo.
Acceso fácil y sin estigmas a servicios públicos de salud mental. Garantizar que los jóvenes tengan acceso a apoyo psicológico y psiquiátrico sin temor a la estigmatización es clave para abordar y prevenir los problemas subyacentes que pueden llevar al consumo de drogas.